Para los que estéis interesados en física cuántica os recomiendo el libro La dimensión cuántica de Teresa Versyp, estas son algunas de las conclusiones a las que he llegado tras su lectura.

Según la física cuántica las partículas virtuales o mensajeras son los transmisores de fuerza entre partículas elementales, el intercambio entre estas partículas virtuales representa un flujo energético que modifica el estado de conciencia de un ser vivo, eso es lo que hace la procaína. Funcionando como nuestra particular partícula mensajera provocando un estímulo que se transmite a través de la matriz extracelular cómo si fuese nuestro campo de punto cero, este vacío cuántico es el que almacena y transporta la información y al interaccionar con la materia cambia las propiedades de esta…No podemos observar este campo, como durante mucho tiempo no se observó ni se tuvo en cuenta al sistema básico. Esta transmisión de información no es solo local, según  nos explica Teresa Versyp en La Dimensión Cuántica, dos electrones procedentes de un mismo elemento con spin total nulo son impulsados en dos direcciones diferentes, se observa que al interferir en una de las partículas se produce un cambio en la otra: transmisión instantánea de información entre ambos electrones. Sucede lo mismo cuando pinchamos en un punto de nuestra anatomía y se produce un cambio en un punto totalmente distinto y sin aparente relación, pero además, para rizar el rizo según la teoría de la resonancia mórfica el cambio en nosotros influirá a través de la memoria colectiva sobre el resto de nuestra especie, sería como una reacción en cadena.

Cuanta más armonía y coherencia, mayor alineación a nivel subatómico. Una alteración en un punto desordena todo el sistema, necesitamos del equilibrio en todo el cuerpo, con la terapia neural se intenta eso,que el ser encuentre su propio orden. Además se nos transmite la idea de que no hay nada fijo,predeterminado,por eso podemos cambiar.

Pero además según la cuántica la energía sutil es maleable con la intención y el pensamiento, quizás esto sea aplicable a nuestra praxis y los cambios sean mayores si además de pinchar ponemos toda nuestra “intención” en nuestro acto en la consulta.


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