Con frecuencia la percepción que tenemos de nuestro estado de salud es confuso o no del todo real, es como si nos olvidásemos de cómo estábamos y no se percibe la mejoría o evolución.
En muchos casos los cambios son grandes y eso permite decir, sí, estoy mejor, pero cuando la mejoría es más lenta es más difícil ser más consciente.
En una ocasión le comentaba a un paciente, que si no notaba mejoría, quizás era mejor que dejase de venir o esperar un tiempo a ver su evolución, él siempre decía que no notaba nada, (a pesar de que al principio venía con dos muletas y no podía estirarse de todo en la camilla y por entonces caminaba solo con un bastón y se estiraba del todo), me dijo: lo único que noto es que ahora no tomo medicación.
Me sorprendió la respuesta a pesar de que yo sí que veía su mejoría, al inicio del tratamiento con terapia neural tomaba mucha medicación y ahora no necesitaba ni el paracetamol. Al decirlo se dio cuenta de su cambio.
¿Por qué sucede esto? Realmente… ¿nos olvidamos de cómo estábamos? recuerdo siendo residente, en el paritorio, escuchar a más de una madre decir que no volvería a pasar por eso y encontrarme a esas mismas madres, años después, de nuevo embarazadas y felices con ello.
Los médicos usamos en muchas ocasiones escalas para medir el antes y después de un síntoma, hacemos preguntas que se deben contestar sin meter mucha mente, rápidamente, esto nos permite valorar mejor la evolución, y al propio paciente, hacerse consciente de sus avances, lo cual suele animar bastante.
Por ejemplo para el dolor tenemos las Escalas visuales del dolor.
Una de ellas es verbal, es decir el paciente elige la palabra que mejor describe su dolor, donde “sin dolor” puntúa 0, hasta “insoportable” que puntúa 4 puntos.
La que más usamos es la Escala Visual Analógica (EVA) que permite medir la intensidad, del dolor que describe el paciente. Es una línea horizontal de 10 centímetros, en el lado izquierdo está la ausencia del dolor y en el derecho la mayor intensidad de dolor.
El paciente señala en la línea el punto que sienta que representa la intensidad del dolor.
EFF – Escala de expresiones faciales: Se conoce también como escala facial de Wong y Baker. La utilizamos sobre todo con niños, se le muestra una serie de caritas con distintas expresiones que van desde la alegría al llanto. A cada carita se le asigna un número desde el 0 que es “no dolor” al 6 que es el máximo “dolor”.
Evidentemente se pasan al inicio del proceso y al cabo de “X” tiempo para ver los cambios.






