Si bien conocemos los mecanismos farmacocinéticos, eléctricos, mecánicos… por los que la terapia neural tiene buenos resultados me pregunto qué es eso más que ocurre cuando pinchamos, me pregunto por qué a parte de la desaparición del dolor los pacientes experimentan otros cambios como su actitud ante la vida, la forma de afrontar los problemas, ¿se sienten más felices? ¿Es magia? ¿Es que no sabemos lo que sucede? Creo que hablamos de magia cuando ocurre algo extraordinario que nuestra razón no alcanza a comprender.

¿Puede ser que la intención de cambiar del paciente y la del propio observador quizás tenga algo que ver?

Y ¿en qué influye la calidad, si se puede hablar en estos términos, del terreno? ¿Cuáles serían las condiciones ideales para pinchar? ¿Serían más rápidos los resultados o mejores si se prepara el campo?

Si pudiésemos hablar de fases en todo el proceso neuralterapéutico pienso que la terapia empieza mucho antes del primer encuentro. Empieza con la decisión del paciente de venir a la consulta y de buscar en lo mal llamado “alternativo” una solución, normalmente a sus dolores, porque han oído hablar de ello, porque lo han leído… por lo que sea está claro que hay una predisposición, una intención por parte del paciente. Tras este primer paso inicial, una segunda fase interesante de este proceso es la de preparación del campo, a continuación la elaboración de la  historia de vida, y finalmente pinchar… ¿o no finalmente? Quizás después simplemente debamos “dejar que suceda”.

Entiendo como parte fundamental de la terapia la historia de vida y en su hacer muchas veces sucede… una  serendipia!!!!

Una serendipia es un descubrimiento o un hallazgo afortunado e inesperado que se produce cuando se está buscando otra cosa distinta. También puede referirse a la habilidad de un sujeto para reconocer que ha hecho un descubrimiento importante aunque no tenga relación con lo que busca. En términos más generales se puede denominar así también a la casualidad, coincidencia o accidente.

Y es por casualidad, coincidencia o accidente, que preguntando y escuchando, a veces se llega a puntos en los que en un principio no habríamos pinchado, y es que el paciente, al contar su historia, marca un camino en su cuerpo; realmente es como un juego, solo hay que seguir las pistas.

La sola historia es, en ocasiones sanadora. A veces, cuando  preguntamos simplemente… ¿dónde sientes eso? el miedo, la pena, la angustia…el simple hecho de señalarlo produce un alivio. Si después pinchamos en ese lugar parece que algo pasa.

Evidentemente la serendipia es “la magia” dentro del proceso, pero hay ciencia y mucho estudio detrás de cada pregunta que hacemos, aunque en la terapia neural no se siguen nunca protocolos, esquemas, no usamos carteles ni diagnosticamos a nadie por sus “enfermedades?? sí seguimos unos pasos básicos al hacer la historia de vida, es importante para nosotros la vida del individuo desde donde recuerde, de hecho a lo largo de las sesiones, la gente suele recordar acontecimientos de su vida olvidados y que suelen ser importantes para buscar y borrar esas memorias dolorosas, las interferencias. Sus dolencias, cirugías, sus motivos de alegría, frustración, nos van dando las pistas para empezar la aventura, el estado de la boca es fundamental, caídas, fracturas, qué estaba pasando en su vida cuando eso sucedió. Esto hace especial a esta terapia, cada paciente es diferente, podemos tener exactamente los mismo síntomas dos personas ,pero nuestra historia de vida será distinta y eso marca la diferencia, cada uno es protagonista de su proceso, es imposible que haya dos pacientes iguales, por ello, cada uno, es un nuevo reto para el terapeuta y no hay lugar para el aburrimiento ni el protocolo, que tantas veces utilizamos en la “medicina alopática”.

Categorías: Terapia Neural

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