Hace muchos años, en un lugar de Extremadura, de cuyo nombre no suelo acordarme, un amigo, un guía en aquel momento, nos dijo esta frase, nos proponía intentarlo.

Cuando lo oí me pareció fácil, yo no era muy criticona, me parecía que no juzgaba y menos condenar. Al llegar a mi casa me lo puse en un par de notas que colgué en casa, para no olvidarme, aunque me parecía que lo tenía controlado.🙊

Como siempre, la vida me puso los pies en el suelo rápidamente, no juzgar, no criticar, no condenar, es tannn complicado, pero tan valioso hacer este ejercicio, darnos cuenta de la cantidad de veces que casi sin querer estamos juzgando, viendo las cosas sin empatizar con el otro, solo desde nuestro punto de vista.🙈

Ahora me molestan los programas de cotilleos, donde se enjuicia cruelmente al famoso de turno, cuando critico soy consciente de que lo hago y pido a veces un paréntesis para desahogarme (porque soy muy humana) pero cada vez es menor las veces en las que me sorprendo haciéndolo.

Los que habéis venido a mi casa habréis visto la nota, a veces ya no la veo, pero está, y me recuerda…que debo ser impecable y también lo salvajemente imperfecta que puedo permitirme ser, a veces. 🌈🌞

close

Suscríbete a mi lista de correo

Mantenemos la privacidad de sus datos y solo los compartimos con terceros que hacen posible este servicio. Lea nuestra Política de privacidad

Categorías: Pensamientos